Toronto FC y Austin FC empatan en un duelo loco de seis goles
- Fernando Mendoza Nivicela

- 18 abr
- 4 min de lectura

Toronto FC y Austin FC regalaron un partido vibrante, cambiante y lleno de emociones en BMO Field, donde nadie logró imponer control por completo. El equipo local arrancó mejor, pero terminó atrapado en un ida y vuelta que nunca le permitió cerrar el encuentro. El resultado final, un empate 3-3, dejó la sensación de que Toronto pudo haber ganado, pero también de que Austin supo golpear en los momentos más importantes.
Toronto FC y Austin FC protagonizaron este sábado 18 de abril de 2026 un empate 3-3 en BMO Field, en una tarde gris, con lluvia intermitente y un clima que acompañó perfectamente el tono cambiante del partido. Desde el arranque, Toronto salió con intensidad y apenas en los primeros tres minutos generó tres remates al arco que hicieron vibrar al estadio. El equipo local parecía dispuesto a imponer condiciones de inmediato, pero el gol se le negó en esas primeras llegadas y, como en sus partidos más recientes, volvió a quedarse con la sensación de que le falta ese jugador capaz de definir cuando el encuentro lo pide.

El inicio del juego también dejó una jugada polémica al minuto 8, cuando N. Dubersarsky fue sancionado con tarjeta roja de manera provisional. Sin embargo, tras la revisión del VAR, el árbitro corrigió la decisión y convirtió la expulsión en tarjeta amarilla. Esa acción frenó por un momento el ritmo del partido, que ya venía con tensión, presión alta de Toronto y un Austin FC dispuesto a resistir para luego lastimar con espacios.
Con el paso de los minutos, el partido se fue equilibrando. Entre el minuto 17 y el 20, el clima en Toronto cambió incluso más rápido que el marcador: la lluvia dio paso a algunos destellos de sol, pero en el césped seguía faltando el gol. Toronto mantenía más presencia ofensiva, aunque Austin comenzaba a incomodar con ataques más directos y jugadas peligrosas que complicaban la estructura defensiva del conjunto local. El duelo se volvió más áspero, más físico y más abierto, con ambos equipos conscientes de que el primer golpe podía marcar el rumbo del encuentro.
Ese golpe llegó al minuto 29, cuando Austin FC abrió el marcador por intermedio de Jon Bell. La jugada nació de una acción rápida que terminó en un remate directo al arco, suficiente para silenciar por un instante a BMO Field y premiar a un Austin que había sabido resistir la presión inicial. El gol cambió el tono del partido, porque obligó a Toronto FC a adelantar líneas con más urgencia y a asumir todavía más riesgos en busca del empate.

La respuesta de Toronto no tardó demasiado. En la segunda mitad, al minuto 52, Dániel Sallói apareció para igualar el marcador y devolverle vida al equipo local. Ese tanto fue clave porque reactivó al público y confirmó que Toronto no estaba dispuesto a entregar el partido. A partir de ahí, los Reds volvieron a instalarse cerca del área rival y comenzaron a empujar con más determinación, tratando de convertir su dominio en una ventaja que les permitiera controlar mejor el ritmo.
El esfuerzo tuvo premio al minuto 67, cuando Richie Laryea marcó el 2-1 para Toronto FC. En ese momento, el partido parecía inclinarse del lado local, que había insistido más, había cargado con mayor peso ofensivo y parecía haber encontrado por fin el gol que le venía faltando. Pero Austin FC no se desordenó y respondió con la misma personalidad con la que había soportado el asedio inicial, dejando claro que el juego todavía tenía más capítulos por escribir.
La reacción visitante fue demoledora. Al minuto 78, Fákundó Torres culminó una excelente jugada colectiva para poner el 2-2 y castigar a un Toronto que no logró sostener su ventaja durante mucho tiempo. Cuatro minutos después, al 82, Christian Ramírez aprovechó un balón suelto para darle vuelta al partido y colocar el 2-3 a favor de Austin FC. En ese tramo, el conjunto texano mostró eficacia y frialdad, algo que terminó marcando una diferencia enorme en un partido donde Toronto había producido más, pero no había sido igual de letal.

Cuando parecía que Toronto FC se iba a quedar sin respuesta, apareció Kobe Franklin para rescatar un punto al minuto 88. Su gol estableció el 3-3 definitivo y cerró una tarde de locura en BMO Field. El tanto fue celebrado con fuerza por el equipo local, que al menos encontró la manera de evitar la derrota en un partido que tuvo de todo: presión inicial, decisiones arbitrales revisadas por VAR, cambios de dominio, goles en ambos lados y un cierre frenético. Al final, el empate dejó una lectura doble para Toronto FC: por un lado, la reacción y la capacidad de competir hasta el final; por el otro, la sensación de que otra vez se escaparon puntos en casa en un juego que pudieron haber ganado.

Robin Fraser reconoció que Toronto FC arrancó con fuerza, pero no pudo sostener ese nivel durante todo el encuentro. “We started off really well”, explicó el técnico, antes de admitir que el equipo perdió un poco de intensidad en momentos claves. Para Fraser, ahí estuvo una de las razones por las que Austin FC logró volver al partido y terminar castigando a los Reds en una tarde de muchas emociones.
El entrenador también valoró la reacción de sus jugadores, especialmente en un partido que cambió de rumbo varias veces. “They always, always keep fighting”, dijo Fraser al referirse al carácter del grupo, satisfecho con la manera en que Toronto FC insistió hasta el final. Aun así, dejó claro que el equipo necesita ser más constante y más preciso para no seguir dejando puntos en casa.
Por su parte, Kobe Franklin vivió una noche muy especial al marcar su primer gol en la MLS, un momento que describió como “a proud moment for me and my family”. El defensor destacó la resiliencia del equipo y la forma en que respondieron después de ir abajo en el marcador. “We always believe that we’re going to score”, afirmó, convencido de que esta versión de Toronto FC tiene la mentalidad para competir mejor, aunque todavía necesita ajustar detalles para convertir buenos partidos en victorias.


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