top of page

Toronto FC dejó escapar el golpe final

  • Foto del escritor: Fernando Mendoza Nivicela
    Fernando Mendoza Nivicela
  • hace 2 días
  • 5 Min. de lectura

imagen de internet no tenemos los derecho es solo ilustración.
imagen de internet no tenemos los derecho es solo ilustración.

Cuando parecía que BMO Field estaba listo para otra noche de celebración, Toronto FC dejó escapar una victoria que tenía en las manos y terminó firmando un empate con sabor amargo ante FC Cincinnati. El equipo de Robin Fraser dominó durante largos tramos, generó sensaciones de control y hasta celebró por momentos una actuación sólida, pero el fútbol volvió a recordar que un partido no se termina hasta el último silbatazo.



Toronto FC salió al campo con la intención clara de imponer condiciones desde el arranque. En un sábado soleado y con una asistencia muy similar a la del partido anterior frente a Colorado, el equipo local buscó repetir la fórmula de presión alta, posesión territorial y presencia constante en campo rival. Durante los primeros minutos, el plan parecía funcionar, porque Cincinnati tuvo dificultades para sacar la pelota limpia y Toronto se adueñó del ritmo. Sin embargo, esa superioridad inicial no se tradujo en ocasiones realmente decisivas. El equipo avanzaba, tocaba y empujaba, pero sin la contundencia necesaria para convertir ese dominio en ventaja. Esa fue, desde temprano, la gran advertencia de una tarde que terminaría dejando frustración.


TFC Communications
Foto: TFC Communications

El primer tiempo dejó una sensación clara: Toronto FC fue mejor, pero no lo suficiente. El conjunto canadiense pasó buena parte de los primeros 25 minutos instalado en territorio rival, con control del balón y una lectura táctica que obligó a Cincinnati a replegarse. Aun así, el marcador siguió en cero y el reloj empezó a jugar en contra de los locales. Robin Fraser intentó repetir lo que había funcionado en el partido anterior, pero esta vez el equipo no encontró el filo final que necesitaba. Hubo emoción, hubo energía y hubo intención, pero faltó precisión en el último pase y mayor agresividad dentro del área. Incluso sin tarjetas amarillas o rojas en ese tramo, el partido ya mostraba que iba a exigir paciencia, concentración y una mejor lectura de los momentos clave.


A medida que avanzó la primera mitad, el control de Toronto comenzó a diluirse. Cincinnati encontró más espacio, más aire y más capacidad para discutir la posesión en campo contrario. El partido dejó de ser tan unilateral y se volvió más abierto, más intermitente y más incómodo para el equipo local. Esa pérdida de dominio coincidió con un punto de inflexión que el cuerpo técnico no dejó pasar por alto. Fraser reconoció después que el equipo había arrancado bien, pero que alrededor del minuto 25 o 30 se soltó un poco ese control que había mostrado al inicio. Esa lectura encaja con lo que se vio en la cancha, porque Toronto dejó de mandar con claridad y el encuentro empezó a moverse en una zona más peligrosa. En partidos así, cuando no cierras la puerta, el rival siempre deja una ventana abierta.


La segunda parte mantuvo la tensión, pero también elevó el nivel de preocupación. Toronto FC logró sostener la idea general del juego, aunque sin convertirla en una ventaja definitiva. El equipo siguió encontrando caminos por las bandas, siguió intentando asociarse y siguió trabajando desde la posesión, pero el gol no llegaba. Y en el fútbol, cuando un partido no se rompe a favor del que domina, suele terminar premiando al que resiste. Cincinnati se fue acomodando, esperó su momento y encontró en el tramo final la oportunidad que necesitaba para castigar. Lo más doloroso para Toronto es que la jugada decisiva llegó cuando parecía que el partido ya estaba controlado. En ese tipo de escenarios, la concentración debe ser máxima, porque cualquier descuido se paga caro.

 TFC Communications
Foto: TFC Communications

El 1-0 llegó en una acción desafortunada para los locales, cuando Gilberto Flores terminó marcando en propia puerta al minuto 83. Ese gol parecía encaminar a Toronto hacia una victoria trabajada, merecida por tramos y valiosa por contexto. Pero la historia no terminó ahí. Cuando el partido ya entraba en su cierre y el reloj jugaba a favor del local, Cincinnati encontró el empate en el 90+2 por medio de Kenji Mboma Dem, con asistencia de Ayoub Jabbari y Samuel Gidi. Fue un golpe seco, casi quirúrgico, que cambió por completo el sentimiento del encuentro. Toronto pasó de tener el triunfo en sus manos a rescatar apenas un punto. Y, por cómo se desarrolló el juego, ese punto se sintió más como una oportunidad perdida que como un resultado positivo.


La expulsión de Kevin Denkey al 71 también terminó marcando el relato del encuentro, porque reforzó la sensación de que Toronto tenía todo para inclinar la balanza y no logró hacerlo. Jugar con ventaja numérica en casa obliga a tomar mejores decisiones, a avanzar con inteligencia y a cerrar los partidos con madurez. Robin Fraser fue claro al señalar que su equipo ha recibido goles estando con un hombre más en las últimas semanas, y que eso no debería suceder. Su análisis apunta a una falla estructural en el manejo de esos momentos, no solo a un accidente aislado. El entrenador insistió en que el equipo debe comportarse mejor con y sin balón cuando está atacando con superioridad. En otras palabras, no basta con tener la pelota; hay que saber protegerse de la transición. Y en esta noche, Toronto volvió a pagar por no hacerlo.


Más allá del golpe anímico, el partido también dejó señales positivas. Matheus Pereira vivió su primera titularidad con Toronto FC y dejó una impresión prometedora, sobre todo por su lectura defensiva, su rapidez y su capacidad para aportar servicio. Fraser dijo sentirse satisfecho con su desempeño, y eso es importante en una plantilla que sigue ajustándose por lesiones y variantes de alineación. Luka Gavran, por su parte, sigue consolidándose bajo los tres palos con cada aparición. El guardameta transmitió confianza, respondió en momentos clave y dejó claro que su proceso de maduración avanza con rapidez. También hubo elogios para Benjamín Kuscevic, a quien tanto Fraser como Gavran describieron como un central serio, intenso y con liderazgo natural. Ese tipo de piezas sostienen al equipo cuando faltan nombres importantes.


El empate deja a Toronto FC con marca de 3-2-2 y 11 puntos, pero la lectura emocional del partido pesa más que la matemática. El equipo extendió su racha invicta a cinco encuentros y también continúa sin perder en sus últimos 11 partidos en casa en BMO Field, una estadística que habla bien de la fortaleza del grupo ante su afición. Aun así, el sabor final fue el de una tarea inconclusa. Fraser lo dijo con honestidad: hay orgullo por competir así ante un rival fuerte, pero también hay molestia porque el partido se sentía ganable. Esa dualidad resume bien lo que vivió Toronto. Estuvo cerca de llevarse un triunfo importante, pero no supo cerrarlo. Y en una temporada larga, esos detalles terminan definiendo hacia dónde va un equipo.


Al final, este partido deja una enseñanza muy clara para Toronto FC. El crecimiento del grupo es real, la identidad del equipo empieza a verse y el vestuario transmite confianza, pero todavía falta esa madurez competitiva que separa a los equipos que dominan de los que realmente ganan. Cincinnati fue un rival duro, con oficio y con capacidad para sobrevivir en los peores momentos. Toronto tuvo control, tuvo volumen de juego y tuvo el escenario a favor, pero no convirtió eso en tres puntos. Esa diferencia es la que hoy duele. Y justamente por eso este empate se siente como una oportunidad que escapó entre los dedos. Si Toronto quiere seguir escalando, tendrá que aprender a matar los partidos cuando los tiene controlados. Porque en noches como esta, la falta de contundencia sale demasiado cara.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
  • Facebook
  • YouTube
  • Instagram
ONTARIO ES LATINO

¡Ponte On, ponte Ontario Latino!

Contáctanos

¡Gracias por tu mensaje!

bottom of page