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Suspenso Total en el Norte: Una jugada insólita y el pitcheo de Yamamoto fuerzan un Juego 7 de infarto en la Serie Mundial

  • Foto del escritor: Juan Soto
    Juan Soto
  • 31 oct 2025
  • 3 Min. de lectura
Foto: Logo de los Blue Jays - material de internet
Foto: Logo de los Blue Jays - material de internet

La champaña estaba lista, el escenario preparado y una nación entera contenía el aliento esperando el estallido de júbilo. Sin embargo, el béisbol, en su inagotable capacidad para el drama y la crueldad, tenía otros planes. Los Toronto Blue Jays dejaron escapar la oportunidad de coronarse en casa este viernes, cayendo 3-1 ante los Dodgers de Los Ángeles en el Juego 6 del Clásico de Otoño.


Lo que pudo ser la noche de la consagración se transformó en una velada de frustración, marcada por oportunidades desperdiciadas, una decisión estratégica cuestionable y un desenlace en la novena entrada tan extraño que dejó al Rogers Centre en un estado de incredulidad absoluta.


Ahora, el trofeo del Comisionado se disputará en el escenario más grandioso y terrorífico de todos: un Juego 7. Este sábado, en Toronto, es ganar o irse a casa. No hay más mañana.


El Enigma Japonés: Yamamoto vuelve a maniatar a los Azulejos

Dominio desde el montículo

Tal como sucedió en el Juego 2, Yoshinobu Yamamoto fue el verdugo de la ofensiva canadiense. Aunque no completó la ruta como en su salida anterior, el as japonés lanzó seis entradas de calidad, permitiendo apenas una carrera y cinco imparables, mientras recetaba seis ponches.


Yamamoto navegó con cautela pero con eficacia, silenciando a una alineación que venía de explotar en el juego anterior. "Hice un buen trabajo", comentó el lanzador a través de su intérprete, y no se equivocó. El pitcheo de los Dodgers neutralizó los bates oportunos de Toronto, dejando a corredores en base en momentos clave y apagando cualquier intento de rebelión.


El Tercer Inning Fatídico: La estrategia de Schneider y el despertar de Betts

Tres carreras que valieron el juego

Kevin Gausman, el abridor de Toronto, lanzó una joya de partido... excepto por un parpadeo. El derecho no permitió hits ni boletos en cinco de sus seis entradas, pero el tercer episodio fue su perdición.


Con dos outs y un corredor en segunda, el manager John Schneider tomó la decisión de dar base por bolas intencional a Shohei Ohtani, prefiriendo enfrentar a Will Smith. La estrategia, lógica en el papel ("si hay una oportunidad obvia de quitarle el bate a Ohtani, lo haremos", había dicho Schneider), resultó costosa.


Will Smith respondió con un doblete entre el jardín izquierdo y central que abrió el marcador. Acto seguido, Freddie Freeman recibió boleto y Mookie Betts quien había tenido una postemporada discreta conectó un sencillo crucial que trajo dos carreras más al plato. Esas tres anotaciones fueron todo lo que Los Ángeles necesitó.


La Novena Entrada de la Discordia: La pelota atascada y el error mental

Del éxtasis a la incredulidad en segundos


El momento que se debatirá por años ocurrió en la parte baja de la novena entrada. Con Toronto perdiendo 3-1 y la última oportunidad de vida, Addison Barger conectó un batazo profundo hacia el jardín izquierdo-central.


Myles Straw (corriendo por el mexicano Alejandro Kirk) y Barger volaron por las bases. Parecía un triple, quizás un jonrón de campo, y Straw anotaba fácilmente para cerrar el juego. El estadio rugió... hasta que los árbitros levantaron las manos.

La pelota se había alojado inexplicablemente debajo de la almohadilla de la barda. Por regla, fue un doble automático (ground-rule double). Straw fue obligado a regresar a tercera base y la carrera fue anulada.


"Llevo aquí mucho tiempo y nunca había visto una pelota atascarse así", lamentó Schneider.


Lo que siguió fue aún más doloroso. Con corredores en segunda y tercera sin outs, y la parte alta de la alineación esperando turno, Barger cometió un error mental imperdonable: fue sorprendido fuera de base (picked off) en segunda tras una línea de frente de Andrés Giménez. La amenaza murió ahí, y con ella, el juego.


El Escenario Final: Juego 7

Scherzer busca la gloria final; Ohtani acecha en el bullpen

La derrota duele, pero la guerra no ha terminado. Este sábado por la noche, el Rogers Centre albergará el juego más importante en la historia reciente de la franquicia.


Por los Azulejos, el futuro Salón de la Fama Max Scherzer tomará la pelota. Su brazo quizás ya no tenga la potencia de su juventud, pero su intensidad y experiencia en estos escenarios son inigualables.Por los Dodgers, el plan es "todos manos a la obra". Walker Buehler podría abrir, pero la gran amenaza es Shohei Ohtani, quien estará disponible para lanzar en relevo en cualquier momento.


"Va a ser divertido. Serán tres, cuatro o cinco horas de caos y gran béisbol", prometió Schneider.


Toronto tiene una última oportunidad para tocar el cielo. 27 outs separan a uno de estos dos equipos de la inmortalidad.


¡Nos vemos el sábado para el Juego 7!


Para On Latino Magazine, reportó Juan Soto Lafont.

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