Miami: celebramos el mes del orgullo junto grandes historias.
- Fernando Mendoza Nivicela

- 14 jun
- 10 min de lectura

Heri Iznaga: “La autenticidad siempre tendrá más poder que el miedo”
Desde Cuba hasta Miami, el artista queer ha convertido la vulnerabilidad, la migración y la libertad de ser uno mismo en el corazón de una propuesta musical que trasciende el entretenimiento.
Para Heri, el Pride no es únicamente una celebración. Es la posibilidad de mirar hacia atrás y reconocer cuánto ha crecido, cuánto ha sanado y cuántas personas ha podido acompañar a través de su música. Como artista queer y migrante, entiende que cada historia compartida tiene el poder de convertirse en refugio para alguien más.
“Cada canción está marcada por las experiencias que me han formado. Mi crecimiento personal, mi identidad y los desafíos que he enfrentado en el camino”, explica.
Con el tiempo descubrió que aquellas vivencias que alguna vez guardó en silencio podían transformarse en puentes de conexión.
“Muchas veces recibo mensajes de personas que se identifican con mis canciones porque han atravesado experiencias similares, y eso le da un significado aún más grande a lo que hago”.
La música, asegura, también le ha permitido comprenderse mejor. “Me ha permitido entenderme mejor a mí mismo, procesar emociones y encontrar sentido en momentos que no siempre fueron fáciles”. Por eso, para él, el Pride tiene un significado profundamente personal. “Pride representa la libertad de contar mi historia sin miedo y de celebrar cada parte de quien soy. También representa la posibilidad de transformar experiencias que pudieron ser dolorosas en algo que inspire”.
Sin embargo, llegar a ese punto requirió un largo proceso de confianza en sí mismo. Heri es un artista autodidacta que aprendió a construir su propio sonido desde cero. Pero antes de encontrar seguridad en su propuesta artística, tuvo que enfrentarse a una batalla interna. “Mi identidad artística ha sido un proceso constante de evolución, y sinceramente siento que todavía estoy descubriéndola y perfeccionándola”. Lejos de ver esa búsqueda como una debilidad, la considera una parte esencial de la creatividad. “Para mí, no dejar de explorar, cuestionar y crecer es parte de ser artista”.
Uno de los mayores retos fue creer en sí mismo. “Uno de los mayores retos fue confiar plenamente en mi propia voz, en mis instintos creativos y en mis capacidades musicales”.
Durante mucho tiempo convivió con la duda. “Me preguntaba si realmente estaba preparado o si mi visión tenía valor”. Hasta que comprendió una verdad que hoy guía su carrera. “Entendí que creer en uno mismo es tan importante como desarrollar cualquier habilidad técnica”.
Ese aprendizaje lo llevó a desafiar sus propios límites.
“Tuve que aprender a ser un poco más audaz con mis aspiraciones, a creer en posibilidades que todavía no existían frente a mí”.
Porque, como él mismo reconoce, “muchas veces los límites más difíciles de superar son los que uno mismo se impone”. En cada una de sus canciones conviven emociones profundas y paisajes sonoros electrónicos y futuristas. Pero detrás de esa estética musical siempre hay una historia real. “Cuando escribo una canción, no pienso únicamente en mí. También pienso en quienes quizás no encuentran las palabras para expresar lo que sienten o están atravesando”.
Heri espera que su música pueda acompañar a quienes la necesitan.
“Me gusta creer que mis canciones pueden servir como un espacio de reflexión o incluso sanación”. Si alguien encuentra consuelo en una de sus letras, siente que su propósito ha sido cumplido. “Si alguien escucha una de mis historias y se siente comprendido, menos solo o más conectado con sus vidas, entonces mi música ha cumplido su propósito”.
Y añade una reflexión que resume gran parte de su propuesta artística:
“Creo que cuando uno se atreve a contar su verdad, abre la puerta para que otros también puedan reconocer y abrazar la suya”.
Aunque sus experiencias son profundamente personales, entiende que las emociones que inspiran su música son universales. “Muchas personas escuchan mi música y encuentran en ella emociones, preguntas o vivencias con las que se identifican. Esa conexión humana es una de las razones por las que hago lo que hago”. Miami también ha sido una pieza clave dentro de esa evolución. “Miami ha sido mi hogar desde que emigré de Cuba a los 14 años, y de muchas maneras ha sido el escenario de mi crecimiento tanto personal como artístico”.
La diversidad y los contrastes de la ciudad han enriquecido su mirada creativa. “Es una ciudad llena de contraste y eso me ha permitido conectar con distintas perspectivas y encontrar mi propia voz”. A lo largo de los años, ha vivido experiencias tan complejas como significativas.
“He vivido experiencias muy significativas, algunas hermosas y otras desafiantes, pero todas han contribuido a moldear la persona que soy hoy”. Esas vivencias inevitablemente terminan convertidas en canciones. “Cada una de ellas me ha dejado aprendizajes, emociones y recuerdos que inevitablemente terminan reflejándose en mi música”.
Por eso siente que su arte nace desde un lugar genuino. “Mi música nace de un lugar muy honesto, de las experiencias reales que me han formado y de la libertad que encontré para convertirlas en arte”. Como artista independiente, Heri también ha encontrado una poderosa herramienta de expresión en el lenguaje audiovisual. “Desde muy pequeño aprendí a aprovechar todas las herramientas creativas que tenía a mi alcance”.
Esa curiosidad lo llevó a dirigir y editar sus propios videos musicales. “Explorar el lenguaje visual y audiovisual se convirtió en una extensión natural de mi arte”.
Para él, participar activamente en todas las etapas del proceso creativo tiene un significado especial. “Dirigir y editar mis propios videos me permite mantener una conexión directa con cada detalle del proceso creativo”. Porque cuando compone, no solo escucha melodías.
“Cuando escribo una canción, no solo escucho la música, también imagino escenas y emociones”. Ese control creativo le permite proteger la esencia de cada proyecto. “Tener el control creativo completo me da la libertad de convertir esa visión en realidad sin comprometer su esencia”.
Como artista abiertamente queer, también entiende la responsabilidad que implica ocupar espacios de visibilidad. “Quiero que las personas que me escuchan entiendan que no tienen que encajar en moldes para ser valiosas”. Para Heri, la diferencia nunca debe verse como una desventaja.“Nuestra diferencia es una fortaleza, y cuando abrazamos nuestra identidad con orgullo, abrimos camino para que otros hagan lo mismo”.
Por eso considera que el impacto humano es uno de los mayores privilegios de su carrera.
“Participar en espacios como el World Pride Music Festival fue muy especial porque celebra la diversidad, el amor propio y la inclusión”. Y concluye:
“Si a través de mis canciones, mi historia o mi presencia puedo inspirar a alguien más a sentirse orgulloso de quién es, a creer que sus sueños también son posibles, entonces siento que mi propósito como artista va más allá del entretenimiento”.
Durante las celebraciones del Pride en Miami, hay algo que continúa inspirándolo profundamente.
“Me inspira ver cómo el arte, la cultura y la comunidad pueden crear espacios donde las personas se sienten vistas, aceptadas y acompañadas”.
Cada año, esas experiencias renuevan su compromiso con su trabajo. “Salgo de esos espacios con una sensación renovada de propósito y con el deseo de seguir creando música que represente esa misma libertad y autenticidad”. A otras personas latinas migrantes dentro de la comunidad LGBTQ+, Heri les recuerda el valor de sus propias historias. “Nunca subestimen el valor de su propia historia”.
Reconoce que muchas veces se sienten obligadas a fragmentar quiénes son para poder encajar.
“Muchas veces crecemos sintiendo que tenemos que elegir entre diferentes partes de nuestra identidad”. Sin embargo, ha aprendido que la verdadera fortaleza radica precisamente en abrazar todas esas dimensiones. “He aprendido que nuestra fuerza está precisamente en todo lo que somos”. También les recuerda que encontrar la propia voz requiere paciencia y valentía.
“Encontrar tu voz y tu lugar en el mundo no es algo que sucede de la noche a la mañana. Es un proceso de autodescubrimiento, de crecimiento y de valentía”. Y aunque existirán momentos difíciles, insiste en que forman parte del recorrido. “Habrá momentos de duda y de incertidumbre, pero eso significa que estás construyendo tu propio camino”.
Finalmente, deja una reflexión para quienes aún sienten que deben cambiar para ser aceptados.
“No tienen que disminuirse para ser amados ni cambiar quiénes son para merecer un espacio”.
Cuando piensa en aquello que más orgullo le genera de su trayectoria, Heri no elige entre su música, su identidad o su vulnerabilidad. Para él, todo forma parte de una misma historia.
“Creo que mi mayor orgullo no está en elegir solo una de esas opciones, sino en haber encontrado la valentía de ser auténtico en cada una de ellas”. Durante años creyó que sus diferencias eran obstáculos. “Pensé que mis diferencias, mis heridas o mis dudas eran obstáculos”. Hoy entiende que precisamente allí reside la fuerza de su arte. “Esas mismas experiencias son las que le dan profundidad y propósito a mi música”.
Por eso afirma que la vulnerabilidad puede convertirse en una poderosa herramienta de conexión. “La vulnerabilidad, lejos de ser una debilidad, se ha convertido en una de mis mayores fortalezas porque me permite conectar con las personas de una manera real”. Y aunque los reconocimientos y los escenarios importantes forman parte de su carrera, existe algo que valora aún más “Mucho más allá de cualquier logro artístico, me enorgullece saber que estoy construyendo una carrera siendo fiel a mí mismo”.
Porque si su historia pudiera resumirse en una sola idea, sería esta:
“Espero que demuestre que la autenticidad siempre tendrá más poder que el miedo”.

Martín Báez: “La vida es muy corta para vivir una falsa vida”
Desde Miami, el artista y profesional paraguayo celebra el Pride defendiendo la autenticidad, el amor propio y la libertad de vivir sin miedo.
En una ciudad donde convergen culturas, sueños y oportunidades, Martín Báez ha encontrado mucho más que un hogar. Ha encontrado un espacio para crecer, construir su carrera y vivir plenamente su identidad. Durante años, Miami se ha convertido en el escenario donde ha desarrollado múltiples facetas de su vida profesional y personal, siempre guiado por una filosofía simple pero poderosa: ser auténtico.
Lejos de los reflectores, Martín describe una rutina marcada por la gratitud y la disciplina. Su día a día combina responsabilidades profesionales, bienestar personal y el cuidado de quienes considera parte fundamental de su vida.
“Martín Báez, en un día habitual, es alguien que se despierta con gratitud”, cuenta. Su jornada comienza revisando correos, realizando llamadas y atendiendo las responsabilidades relacionadas con el sector inmobiliario, actividad que constituye su principal profesión en Miami.
“Lo primero que hago es revisar todo lo que tengo por delante: revisar correos, hacer llamadas, agendar showings, todo lo relacionado al real estate”, explica.
Pero su rutina no termina ahí. El gimnasio, la cocina y el cuidado de su perrita Lilica forman parte esencial de su equilibrio diario.
“Cuidar de mi perrita Lilica, que es prácticamente como una hija para mí”, dice con cariño.
Su personalidad multifacética ha convertido la capacidad de adaptación en una de sus fortalezas. “Al ser una persona multifacética mi rutina siempre puede ser diferente, con muchas buenas sorpresas”. Miami ha desempeñado un papel fundamental en ese recorrido. Para Martín, la ciudad representa una oportunidad que cambió el rumbo de su vida y le permitió alcanzar metas que durante años parecían lejanas. “Miami ha sido una ciudad transformadora en mi vida”, afirma.
Originario de Paraguay, reconoce que muchas de las oportunidades que encontró en Estados Unidos no estuvieron a su alcance en su país natal. “Me brindó oportunidades que en mi país, Paraguay, no tuve”. Gracias a ello pudo desarrollar distintas facetas de su carrera artística y profesional.“Gracias a esta ciudad pude trabajar con diferentes artistas, participar en películas, telenovelas y videoclips. En muchos sentidos, Miami me permitió vivir y realizar los sueños que tenía desde la infancia”.
Por esa razón, habla de la ciudad con profunda gratitud. “Siento una profunda gratitud hacia Dios por haberme traído hasta aquí”. Además, destaca uno de los aspectos que considera más valiosos de Miami: su diversidad y apertura hacia la comunidad LGBTQ+.
“Valoro especialmente el hecho de que Miami sea una ciudad de mente abierta, donde las personas de la comunidad LGBTQ+ pueden vivir con mayor libertad, respeto y aceptación”.
Esa libertad cobra un significado especial durante las celebraciones del Pride. Para Martín, estos espacios representan mucho más que una festividad anual; son oportunidades para generar comprensión, aceptación y visibilidad.
“Las celebraciones del Pride tienen para mí un significado muy especial”, asegura.
Considera que estos encuentros ayudan a derribar prejuicios y a fomentar una sociedad más inclusiva.
“Ayudan a abrir la mente de las personas y permiten que quienes forman parte de la comunidad expresen libremente su alegría y felicidad”.
Desde su experiencia, el proceso de aceptación suele comenzar desde el interior. “Sé que para muchas personas gays el primer desafío es aceptarse a sí mismas. Luego viene el desafío de ser aceptadas, respetadas y comprendidas por la sociedad”. Por eso valora profundamente la existencia de estos espacios. “Aprecio estos eventos porque ayudan a que muchas personas se amen más, se acepten plenamente y también inspiren a otros a hacer lo mismo”.
Y concluye con una reflexión que resume su visión de vida:
“Me parece muy importante ser feliz ante todo, siempre y cuando tu felicidad no dañe a otras personas, y ser gay no daña a nadie”. Como migrante latino, también entiende los desafíos que enfrentan quienes buscan construir una nueva vida mientras descubren y afirman su identidad.
A quienes hoy recorren ese camino, les deja un mensaje basado en la fe, la perseverancia y el amor propio. “Tengan fe en Dios, cultiven el amor propio y nunca dejen de soñar”.
Para él, la orientación sexual jamás debe convertirse en una limitación para alcanzar metas personales o profesionales. “Independientemente de la orientación sexual, todas las personas tienen talentos, capacidades y el potencial para convertirse en excelentes profesionales”.
Por eso invita a perseguir cada objetivo con determinación. “Persigan sus sueños y no desistan nunca de ellos”.
Su mensaje también está profundamente conectado con sus creencias. “Más allá de ser gay, somos seres humanos creados por Dios y amados por Él”. Cuando reflexiona sobre su propia historia, Martín encuentra una idea que atraviesa cada capítulo de su vida: la autenticidad.
“Si tuviera que resumir mi historia en una sola idea, sería la importancia de vivir con autenticidad”. Nacido en una pequeña ciudad del interior de Paraguay, decidió desde muy joven no esconder quién era realmente. “Desde muy joven decidí mostrarle al mundo quién era realmente”. Hoy, una de sus mayores satisfacciones es saber que su experiencia puede servir de inspiración para otras personas.
“Me siento orgulloso de poder motivar a otras personas a salir del armario, a amarse y a asumir con valentía su verdadera identidad”.
Porque, como él mismo afirma, la honestidad con uno mismo nunca debería ser motivo de vergüenza. “Ser uno mismo no convierte a nadie en una mala persona; al contrario, la honestidad con uno mismo es una de las mayores muestras de fortaleza y libertad”. Esa filosofía también define la manera en que se muestra ante el mundo y ante quienes lo siguen en redes sociales.
“La vida es muy corta para vivir una falsa vida e intentar agradar a otros”, afirma.
Y añade:
“Me considero una persona real que en las redes demuestra parte de su vida, ya sean los buenos y los malos momentos, ya que eso es lo que vivimos todos. Me gusta inspirar desde la sinceridad”.
En una época donde la imagen muchas veces pesa más que la verdad, Martín Báez apuesta por algo mucho más valioso: la autenticidad. Su historia es la prueba de que el orgullo no solo consiste en celebrar quién eres, sino también en vivir cada día con la libertad de mostrárselo al mundo sin miedo.




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