El rugido del Clásico Mundial de Béisbol 2026 ya se hace sentir.
- Juan Soto

- 7 mar
- 2 Min. de lectura

El Estadio Hiram Bithorn Stadium fue el escenario donde Cuba abrió su camino en el torneo con una victoria sólida 3-1 sobre Panamá en el primer duelo del Pool A, marcando el inicio de una jornada cargada de intensidad, defensa y momentos clave.
Desde temprano, el partido dejó claro que sería una batalla estratégica. Tras una primera entrada sin anotaciones, Yoelkis Guibert rompió el silencio en el segundo inning con un cuadrangular por el jardín derecho, el primero de Cuba en el torneo, encendiendo a su equipo y a la afición.
Pero el golpe definitivo llegó en la tercera entrada. Yiddi Cappe abrió con un doble, avanzó gracias a un toque de sacrificio de Roel Santos, y posteriormente Yoán Moncada castigó con un jonrón que amplió la ventaja a 3-0. Moncada, una de las grandes figuras del roster cubano, no solo brilló con el bate sino también con una jugada defensiva clave en tercera
base.
Panamá intentó reaccionar. José Ramos conectó un doble en la tercera entrada, pero el equipo no logró capitalizar. No fue hasta el séptimo inning cuando finalmente rompieron el cero: Leonardo Bernal se embasó, robó segunda y terminó anotando gracias a un sencillo
de Johan Camargo.
A pesar del esfuerzo, la ofensiva panameña se quedó corta. En el montículo, Livan Moinelo se llevó la victoria tras lanzar 3.2 entradas sin permitir carreras, mientras que el bullpen panameño respondió con seis innings sin hits, demostrando que el problema no estuvo en el pitcheo sino en la falta de producción ofensiva. Otro nombre destacado fue Ariel Martínez, quien lideró a Cuba con dos imparables, aportando consistencia en la alineación.
Con este resultado, Cuba arranca con marca de 1-0, mientras que Panamá inicia 0-1 en un
grupo que promete ser altamente competitivo. Ahora, el enfoque cambia rápidamente. Cuba volverá al terreno para enfrentarse a Colombia, mientras Panamá buscará recuperarse en su próximo compromiso ante Canadá. En torneos cortos como el Clásico Mundial, cada juego pesa… y este fue apenas el primer golpe sobre la mesa.



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