Emyl Rusev revela cómo “Así de Rico Remizzz” se convirtió en el himno de Colombia y en exclusiva confiesa sus nuevos sueños
- Fernando Mendoza Nivicela

- hace 12 horas
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El artista colombiano que llevó una canción de Medellín a los estadios del Mundial 2026 habla con ON LATINO sobre el fenómeno junto a Juliana y Juan Duque, su encuentro con Ed Sheeran, sus raíces búlgaras, el miedo que todavía lo acompaña y el sueño de conquistar el mundo.

Miami, Florida. - En entrevista con On Latino media, Emyl Rusev nos habla de todo un poco, y es que “Así de Rico Remizzz”, junto a Juliana y Juan Duque, dejó de ser simplemente un lanzamiento musical para convertirse en uno de los fenómenos digitales de la música colombiana durante el Mundial de Fútbol 2026. El tema alcanzó el #2 del Billboard Colombia Hot 100, llegó al #7 de Spotify Colombia, fue incluido por Billboard entre las 30 Best Latin Songs of 2026 (So Far) y continuó creciendo en plataformas digitales. Durante nuestra conversación en Miami, Rusev me mostró cómo habían evolucionado las cifras desde los primeros datos de promoción: la canción ya había alcanzado 7.1 millones de reproducciones en Spotify y 5.1 millones de vistas en YouTube.
El éxito también le permitió cumplir uno de sus grandes sueños: acompañar a la Selección Colombia durante el Mundial y vivir desde cerca una celebración que trascendió la música. Guadalajara, Kansas City, Miami y Vancouver fueron algunas de las ciudades que formaron parte de ese recorrido, mientras “Así de Rico Remizzz” se convertía en uno de los sonidos que acompañaban la fiesta colombiana.
Pero detrás de los millones de reproducciones, los escenarios y las cifras existe un artista que todavía conserva algo esencial: la ilusión de aquel niño que soñaba con vivir de la música. Y eso fue precisamente lo que más me llamó la atención durante nuestra conversación.
La entrevista no tuvo la rigidez de una conversación preparada durante horas. Fue espontánea, cercana y, por momentos, completamente inesperada. Entre preguntas, respuestas y risas, terminé descubriendo a un artista con un aura muy particular, de esos con los que fácilmente podrías quedarte conversando mucho más tiempo del previsto. A pesar de su corta edad, Emyl transmite una personalidad que hace que la conversación fluya con naturalidad y que detrás del artista que vemos en los escenarios exista una persona con muchas historias todavía por contar.
Durante la conversación también hubo espacio para hablar de sus referentes, de sus sueños y de la música que lo ha acompañado durante su crecimiento. En uno de los momentos que más recuerdo, hablamos de Ed Sheeran y, de manera completamente espontánea, Emyl terminó cantando a capela. Fue uno de esos instantes que no estaban escritos en ninguna pregunta ni formaban parte de un guion, pero que precisamente por eso terminan convirtiéndose en los momentos más auténticos de una entrevista.
Y así comenzó nuestra conversación. Sin demasiadas formalidades, hablando de música, de sueños, del crecimiento que ha experimentado su carrera y de todo lo que ha ocurrido alrededor de “Así de Rico Remizzz”. Porque detrás de una canción que ya forma parte de la banda sonora de un momento histórico para Colombia, hay un artista que todavía está descubriendo hasta dónde puede llevarlo su propia voz. Quise ir más allá de las cifras. Me interesaba conocer al artista que existe detrás de la canción, entender qué significa para él haber vivido el Mundial desde esa posición y, sobre todo, descubrir qué hay detrás de una carrera que en pocos meses ha experimentado un crecimiento tan importante.
La canción, el Mundial y el momento que está viviendo Emyl Rusev
Le pregunté primero por el origen de “Así de Rico Remizzz” y por cómo terminó convirtiéndose en una colaboración con Juliana y Juan Duque. Su respuesta llevó la conversación hasta el punto de partida de una canción que, originalmente, había nacido como un proyecto personal.
“Pues, la canción originalmente es solo mía. La canción originalmente es solo mía, ¿cierto? Solo nace desde el orgullo de ser latinoamericano y un poco el rechazo de la gentrificación que sucede en mi país”.
Después quise conocer cómo se produjo el encuentro con Juliana, una de las artistas que terminó formando parte de la versión que hoy conocen millones de personas. Emyl explicó que ambos compartían manager y disquera, pero que la iniciativa de sumarse a la canción nació incluso antes de que él supiera que ella ya la había escuchado.
“Juliana y yo tenemos el mismo manager en Colombia, estamos en la misma disquera que se llama Moon Entertainment. Y siempre se había hablado de que nosotros dos íbamos a hacer algo, no se sabía muy bien con exactitud cuándo iba a ser”.
Y entonces llegó la historia de cómo Juliana terminó montándose en el tema.
“Juliana antes de que saliera la canción la escuchó sin yo saber que ella la había escuchado. Y ella le había dicho a mi manager como, oye, yo me quiero montar en esa canción. Pero a mí no me habían dicho nada”.
El tercer ingrediente de aquella fórmula fue Juan Duque, cuya incorporación, según contó Emyl, ocurrió de una manera mucho más espontánea. Durante la entrevista incluso mostró los mensajes y el audio que recibió del artista.
“El parcero de Juan Duque se me escribió por Instagram y dice que, hey, uno reja, qué chingada es el tema, parche. El tema está muy”.
La conversación se convirtió entonces en una de esas historias que difícilmente pueden planificarse. Juan había escuchado la canción, quería formar parte de ella y la colaboración terminó construyéndose de manera orgánica.
“Y ya, papi, así, literalmente, orgánico. Parcero me dijo eso y yo, pa, de una vamos a hacerlo real, vamos a meterle. Se dio un junte único”.
Pero ese junte terminó llevando la canción mucho más lejos de lo que probablemente cualquiera de los tres podía imaginar. “Así de Rico Remizzz” no solamente encontró una audiencia enorme en las plataformas digitales; también acompañó a Emyl durante uno de los momentos más importantes de su vida: el Mundial de Fútbol 2026 y su encuentro con la Selección Colombia.
Le pregunté qué significó para él recorrer distintas ciudades acompañando a la selección y escuchar una canción suya formando parte de esa celebración.
“Parce, fue muy emocionante ver que en cada lugar que uno llegaba a ver a la selección colombiana estaba con tanto apoyo. La selección colombiana siempre aparece jugando de local”.
Emyl habló entonces de esa imagen que se repitió durante el Mundial: estadios vestidos de amarillo, sin importar en qué ciudad o país estuviera jugando Colombia.
“Yo creo que esos maricas los llaman a jugar a China, pa, y les llenan el estadio allá. O sea, así sea que la gente china se ponga camiseta de Colombia, pero el amarillo siempre que un partido de la selección está en el estadio juega como local. Siempre, siempre todo el estadio se ve amarillo y eso es muy bonito”.
Y ahí apareció una de las respuestas que, para mí, mejor explica por qué esta canción terminó conectando de una manera tan especial con el público colombiano.
“Y pues, maricas, saber que mi tema los estaba acompañando, que les dio moral, que unió mucho al país, fue muy bonito. Es muy bonito porque yo hago música para eso, para que la gente pueda recibir la luz, para que la gente pueda sentir bonito o sentir la emoción que tenga que sentir a la hora de que yo escriba la canción y que puedan expresar sus emociones atrás de mi música, como yo las expresé cuando las escribí”.
Después de escucharlo hablar de esa conexión, quise llevar la conversación hacia un fenómeno que ha cambiado la manera en que muchas canciones llegan al público: TikTok. Le planteé que, en una época donde muchos temas parecen diseñarse alrededor de apenas 15 segundos capaces de convertirse en virales, “Así de Rico Remizzz” había conseguido algo diferente: tres artistas, diferentes momentos dentro de una misma canción y una vida propia mucho más allá de un fragmento.
Le pregunté qué había detrás de esa fórmula y si existía algún elemento adicional que hubiera permitido que el tema conectara de esa manera.
“Pa, yo siento que la energía. Yo siento que todo es de energía”.
Emyl comenzó entonces a explicar lo que ocurre para él durante el proceso creativo.
“El momento en que usted está creando, usted recibe ese boost energético como acá en el pecho de esto es lo que, esta es la vuelta, esta es la vuelta, acá estamos fluyendo, dejar que las ideas pasen atrás de nosotros”.
Su explicación terminó llevando la conversación hacia una idea que parece estar muy presente en su manera de entender la música.
“Porque yo siento que nosotros somos canales de energía, papi, de por allá arriba, llámese Dios del universo, como usted lo quiera llamar, nos mandan información y nosotros somos los que la ponemos aquí en la tierra”.
Y para Emyl, aquel momento creativo terminó teniendo un significado todavía mayor.
“Entonces, yo siento que ese día Dios nos escogió para hacer un canal muy bonito y más el día que hice la canción original, pues”.
La conversación volvió entonces a los números. Durante la entrevista, Emyl tenía la posibilidad de comprobar en tiempo real hasta dónde había llegado la canción. Lo que inicialmente eran cifras cercanas a los cuatro millones de reproducciones en YouTube y casi seis millones en Spotify ya había quedado atrás.
Le pregunté qué sentía al ver esos números y, mientras revisaba las plataformas durante la conversación, llegó la actualización.
“Hoy son 7.1 millones. 7.1 millones en Spotify”.
Después comprobó YouTube.
“En YouTube hace rato no miro. A ver. De pronto en YouTube sí estás un poquito más aterrizado. En YouTube 5.1 millones”.
La reacción ante esas cifras fue inmediata, pero también profundamente emocional.
“Es que eso salió hace un mes, bro. Sí. O sea, 7 millones en un mes, esos son números bien serios”.
Y cuando le pregunté qué significaba para él que millones de personas hubieran escuchado una canción que apenas llevaba un mes publicada, su respuesta fue directa.
“Es una cosa loca que haya 7 millones de personas que hayan escuchado mi canción en un mes y la de Juan y Juliana es una alegría muy grande”.
Pero más allá de los números, hubo una palabra que terminó definiendo su reacción.
“No lo puedo describir en palabras. No puedo plasmarlo así como de forma sencilla. No, simplemente es gratitud con la gente porque yo siempre me le debo a la gente y saber que tantas personas conectaron con mi arte, ya eso me hace sentir como un ganador”.
Después de hablar de reproducciones, quise llevarlo a otro punto: el momento en que una canción deja de sentirse como algo exclusivamente del artista y comienza a formar parte de la vida de quienes la escuchan. Le pregunté por las historias de Instagram, los jugadores de la Selección Colombia, los creadores de contenido y, especialmente, por aquella historia de Sofía Vergara utilizando su canción. La respuesta de Emyl fue contundente.
“No, papi, no. Desde el momento en el que yo vi que todo el mundo la estaba bailando en TikTok, cuando eso llevaba ya 100,000 videos en TikTok, yo dije, uh, eso ya es de usted”.
Y añadió una frase que resume buena parte de su relación con la música.
“Yo igual siento que la música mía es para la gente, entonces siempre es de ellos. Me tiene que gustar a mí, tiene que tener mi visto bueno, yo hago música para mí. Pero una vez esa música sale de mí, es de la gente”.
La conversación tomó entonces otro ritmo. Ya no hablábamos solamente de una canción, sino de lo que viene para una carrera que Emyl parece estar construyendo con una visión de largo plazo.
“La música se convierte en la gente y también tienen que saber que estamos acá es para hacer una carrera hijueputa, una carrera en la que vamos a pedalearle, a meterle mucho”.
Y dejó claro que “Así de Rico Remizzz” no representa un punto final.
“Y no solo una canción, porque viene mucha música, vienen muchas colaboraciones, vienen muchos shows en Colombia y con ayuda de Dios próximamente vamos a seguir camellando mucho y si Dios quiere nos vamos a ver por allá en Canadá, mi gente”.
A partir de ahí, decidí llevarlo a un terreno mucho más personal. Si millones de personas ya habían utilizado su música para contar sus propias historias en redes sociales, ¿qué habría pasado si él pudiera encontrarse con el niño que fue? Le planteé una situación hipotética: utilizar inteligencia artificial para crear un video de Emyl a los 10 años y tener la oportunidad de hablar con él. Su respuesta no fue una pregunta, sino un consejo.
“Yo creo que sí lo he imaginado, siempre lo he imaginado. Porque yo vengo de familia de músicos, pues mi papá es contrabajista y mi mamá es cantante”.
Me contó entonces que la música no llegó a su vida como una casualidad.
“Toda la vida la música estaba en mí. Yo estudié en un colegio musical, en una guardería musical. Toda mi vida ha sido alrededor de la música”.
Y cuando le pregunté qué le diría a ese niño, apareció una respuesta mucho más íntima.
“Yo creo que le diría a ese niño de 10 años que no se dé tanto palo. Más allá de preguntarle algo, creo que le haría ese consejo, como que gócese”.
Emyl reconoció que siempre ha sido exigente consigo mismo.
“Porque yo siempre he sido una persona que se daba mucho palo. Como que yo siempre me he medido duro, siempre me ha gustado camellar”.
Pero el consejo iba mucho más allá.
“Le diría como que no tengas tanto afán por crecer, que siempre tenías ya afán por crecer”.
La conversación continuó explorando esa identidad que también está presente en su nombre y en su historia familiar. Le pregunté cómo logra conservar dentro de su música las dos culturas que forman parte de su vida: Colombia y Bulgaria.
“Crecí entre Medellín y Rusev, en una ciudad pequeña en Bulgaria. La conservo utilizando el idioma búlgaro en mi último lanzamiento. Hablo en búlgaro, siempre tiro hints”.
Y explicó que esa influencia también aparece en la construcción musical de sus canciones.
“Utilizo a veces melodías en las armonías de las canciones”.
Para él, esa mezcla no representa una contradicción, sino una parte esencial de su identidad.
“Entonces, de esa manera siempre preservamos, porque con mucho orgullo me siento tan búlgaro como colombiano”.
De Colombia también llegó uno de los momentos más importantes de su carrera hasta ahora: abrir el concierto de Ed Sheeran ante más de 50.000 personas. Quise saber qué pasó por su cabeza cuando recibió esa noticia.
“Ese momento me cogió, papi, como una de las felicidades más grandes de mi carrera. Es que han pasado tantas cosas que es difícil ponerlo en palabras”.
Pero había algo particularmente especial detrás de aquella oportunidad.
“Saber que Ed Sheeran escogió a su telonero, me había escogido a mí para ser su telonero en la ciudad de Bogotá, fue como, guau, qué loco”.
La conversación tomó un giro todavía más íntimo cuando le pregunté si había alguna experiencia de aquel concierto que todavía no hubiera contado. Entonces apareció una de las anécdotas más inesperadas de toda la entrevista.
“Cuando estábamos sentados en un momento en el camerino, el parcero empezó a calentar al lado de nosotros. Y entonces empezó a cantar”.
Emyl comenzó a cantar durante la entrevista, recreando aquel momento en el que escuchó a Ed Sheeran cantar a pocos metros de él.
“I found a love for me. Darling, just I've written for the moment”.
Y la reacción que tuvo en ese instante parecía seguir intacta.
“Y era como, guau, o sea, Ed Sheeran está cantando en el camerino al lado de nosotros. Y era como, qué puta, está pasando un huevo, Ed Sheeran, ¿por qué está al lado?”
Antes de cerrar la conversación, decidimos cambiar completamente el ritmo y hacer un ping-pong de preguntas rápidas. La primera llevó directamente a uno de sus grandes sueños: Justin Bieber.
“¿Qué artista mundial sueñas con tener una canción contigo?”“Justin Bieber”.
Después hablamos de canciones que le habría gustado escribir, de los artistas colombianos con los que sueña colaborar y de uno de sus objetivos más personales.
“¿Un sueño de niño que ya cumpliste o que todavía estás en proceso?”“Poder vivir de mi arte”.
También apareció uno de los escenarios que sueña conquistar algún día.
“El Met Life Stadium. En sold out, o sea, pisarlo cantando en un concierto haciendo seis sold outs”.
Cuando le pregunté qué hizo por primera vez gracias al éxito de “Así de Rico Remizzz”, la respuesta fue mucho más sencilla de lo que podrían sugerir los millones de reproducciones.
“No, pues hoy me voy a dar mi primer gusto, me voy a comprar unas gafas que soñaba desde niño y me las voy a comprar hoy”.
Y entre sueños, metas y números, también apareció una respuesta que mostró el lado más humano del artista cuando le pregunté cuál era todavía uno de sus mayores miedos.
“No, el miedo de que a alguien que quiero le falte la salud o a mí”.
Su conclusión fue sencilla.
“Siento que si el universo y Dios nos da salud y tiempo, lo tenemos todo”.
Al preguntarle por una canción de su propio repertorio que considera que todavía no ha sido descubierta por el público, eligió “Poesía Olvidada”. También habló de Manuel Medrano, a quien describió con una frase que volvió a mostrar su cercanía al hablar de otros artistas.
“Manuel Medrano es un tipazo. Marca es un bacán”.
La conversación terminó mirando hacia el futuro. Emyl adelantó que vienen nuevos shows en Colombia, una presentación con una orquesta filarmónica y nuevas colaboraciones.
“Papi, vienen muchos shows, como les dije ahorita, en Colombia, en Cali, en Bogotá, en Medellín. Vamos a cantar con una orquesta filarmónica en mi país”.
También habló de dos colaboraciones que todavía no podía revelar, pero que espera concretar con artistas a quienes respeta profundamente. Y entonces apareció uno de los sueños que quiere convertir en realidad: un Grammy.
“Y, papi, si Dios quiere, con la ayuda de todos los poderes, necesito que ustedes todos me ayuden a manifestar. Y es que, si es la voluntad de ese Grammy al Best New Artist, poderlo tener, poderlo tener en la galería, eso sería muy hijueputa”.
Le pregunté finalmente qué otros reconocimientos le gustaría alcanzar a lo largo de su carrera. Su respuesta dejó claro que la lista de sueños es todavía larga.
“Me gustaría bastantes Grammys. Me gustaría bastantes billboards. Ganar un premio Juventud también”.
Y también mencionó otros escenarios que algún día quisiera explorar.
“No sé, si en algún momento incursione la actuación, qué cool sería un Oscar. Un Nobel, de pronto, por algo de la paz también me gustaría mucho, porque siento que la música muchas veces es política también”.
Para cerrar la entrevista, le pedí un mensaje para quienes estaban viendo la conversación a través de ONLATINO. Emyl dejó una despedida tan espontánea como toda la conversación.
“Todo lo mejor para ustedes. Que Dios los bendiga siempre”.
Y antes de despedirse, volvió a mirar hacia Canadá, un lugar que espera visitar próximamente.
“Y todo lo mejor para mi gente de OnLatino. Yo soy Emil Rousseff, de El Europaisa. Y ya saben que la buena, nos veremos pronto por allá en Canadá”.
La entrevista terminó entre agradecimientos, risas y esa sensación de haber compartido más que una conversación promocional. Detrás de los 7.1 millones de reproducciones, los millones de videos en TikTok, el Mundial, Ed Sheeran y los grandes sueños que empiezan a tomar forma, encontré a un artista que todavía habla desde la emoción de quien sabe que está viviendo algo que durante años imaginó.
Y quizás esa sea una de las cosas más interesantes de Emyl Rusev: mientras “Así de Rico Remizzz” ya pertenece a millones de personas, él parece seguir conectado con aquel niño que alguna vez soñó con vivir de su arte. Solo que ahora ese sueño ya no parece tan lejano.




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