Ela Taubert: enamorarse sin remedio y aprender a no tenerle miedo a sentir


Entre la vulnerabilidad de sus canciones, el significado de su Latin Grammy y los sueños que todavía quiere cumplir, Ela Taubert atraviesa una etapa en la que conocerse a sí misma se ha vuelto tan importante como conquistar nuevos escenarios. En entrevista exclusiva con ON LATINO, la artista colombiana habla de amor, evolución personal y de la libertad de abrazar aquello que alguna vez pudo darle miedo.
Hay canciones que nacen de una historia de amor y otras que terminan revelando algo más profundo: la manera en que aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos. En el universo musical de Ela Taubert, el desamor ya no tiene que ser únicamente una herida abierta ni una razón para mirar atrás con rabia. También puede convertirse en una experiencia que, con el tiempo, se recuerda con humor, honestidad y una nueva perspectiva.
Esa mirada atraviesa No Tengo Remedio, una canción que refleja una faceta distinta de la artista. Durante su conversación en exclusiva para ON LATINO, Ela explicó que en esta nueva etapa quiso explorar una vulnerabilidad que antes le generaba cierta resistencia: reconocer los momentos incómodos, reírse de sí misma y encontrar una forma de empoderamiento incluso en aquellas situaciones en las que las cosas no salen como esperaba.
“Quise abordar un lugar que tal vez tenía como un poquito de miedo de explorar”, contó al hablar de esa evolución. Para ella, la canción representa la posibilidad de mirar de otra manera una experiencia sentimental, incluso cuando los sentimientos no son correspondidos. La diferencia está en cómo decide contarla: no desde el enojo que marcaba parte de su música anterior, sino desde una versión de sí misma que hoy se siente más feliz y orgullosa de lo vivido.
La honestidad como refugio
Antes de convertirse en canciones que otras personas pueden hacer suyas, las emociones necesitan encontrar una forma de salir. Para Ela, la composición ha sido precisamente ese espacio: un lugar donde puede expresar aquello que no siempre resulta fácil decir en voz alta.
“Para mí escribir música y la razón por la cual empecé a escribir música fue porque encontré un refugio hermoso de poder plasmar lo que sentía en canciones”, explicó.
En esa confesión aparece una de las claves de su propuesta artística. La música no funciona solamente como una manera de narrar lo que ocurrió, sino como una oportunidad para entenderlo. La experiencia personal se transforma en una historia abierta, capaz de conectar con quienes han atravesado emociones parecidas, aunque sus circunstancias sean distintas.
Ela lo resumió con una idea que atraviesa su manera de escribir: “La forma más bonita de poder plasmar eso en canciones es dejar que la honestidad fluya y dejar que el corazón siga hablando por sí mismo”.
Esa honestidad también le permite reconocer las contradicciones del amor. Al conversar sobre la posibilidad de que una expareja escuche una canción inspirada en ella, respondió con humor que probablemente saldría corriendo si estuviera del otro lado y no quisiera estar con esa persona. Sin embargo, también admitió que le parecería bonito que alguien le dedicara una canción. En esa respuesta espontánea conviven dos realidades: el riesgo de exponerse emocionalmente y el deseo de sentirse importante en la historia de alguien.

Después del reconocimiento, todavía quedan sueños
El crecimiento de una carrera puede medirse en escenarios, premios, colaboraciones y oportunidades que antes parecían lejanas. Pero ¿qué sucede cuando empiezan a llegar esos reconocimientos? ¿Se transforma la manera en que una artista se mira a sí misma o aparece una nueva lista de objetivos?
Al preguntarle si todavía tiene algo que demostrarse, incluso mientras su nombre gana presencia en espacios importantes de la industria, ELA respondió sin rodeos: “Todo”.
La respuesta no nace de desconocer lo que ha conseguido. Por el contrario, habla de una artista que reconoce sus avances y que, al mismo tiempo, no considera que haya llegado a su destino. “Me siento muy orgullosa y muy agradecida con Dios y con la vida por las cosas que hemos hecho”, señaló, antes de dejar claro que la gratitud no significa renunciar a lo que todavía desea alcanzar.
“Tengo infinitos sueños que quiero cumplir, que quiero seguir alcanzando”, añadió.
En su relato hay una imagen especialmente íntima: la de una niña interior que todavía espera cumplir sueños junto a la mujer en la que se ha convertido. ELA habló de las metas que sigue anotando, de las cosas que quiere compartir con sus fans, su familia y su gente, y de todo aquello que todavía desea construir.
“Ya hemos cumplido mucho juntas, pero creo que nos hace falta cumplir muchas cosas más”, expresó.
Es una manera de entender el éxito que no se limita a lo que el público ve desde afuera. Los logros pueden ser visibles, pero las razones para continuar pertenecen a una dimensión mucho más personal. En esa relación con su propia historia, avanzar no significa dejar atrás a quien fue, sino llevarla consigo hacia lo que viene.
El Latin Grammy y una nueva manera de reconocerse
El 14 de noviembre de 2024 ocupa un lugar especial en la memoria de ELA Taubert. Ese día, la experiencia de los Latin Grammy marcó un antes y un después en su vida y en la forma de entender su carrera.
Al recordar aquel periodo, explicó que los años anteriores estuvieron marcados por la exploración, por la búsqueda de una identidad artística y por el deseo de descubrir quién quería ser. Después llegó otra etapa: una en la que empezó a comprenderse con mayor claridad, a abrazar su camino y a mirar su música desde un lugar diferente.
“Los años después, esos últimos dos años, han sido años ya de entenderme, de saber quién soy, de conocerme, abrazarme, amarme, amar mi camino, mi música, lo que quiero hacer y a dónde quiero ir”, contó.
El reconocimiento representó un momento importante, pero su significado no termina en el premio. Lo que cambió fue también la relación con su propia carrera: la forma de tomar decisiones, de valorar el recorrido y de reconocer que la identidad de una artista no se construye de una sola vez.
Esa evolución se refleja tanto en la música como en su manera de enfrentar nuevas oportunidades. Su próximo encuentro con públicos que quizá todavía no conocen su trabajo es parte de esa búsqueda. Al hablar de su debut en Lollapalooza en Chile y Argentina, ELA destacó la emoción de compartir escenario con grandes artistas y presentarse ante personas que escucharán su propuesta por primera vez.
“Ese es el verdadero sueño porque significa que todavía tengo mucho donde crecer”, afirmó.
La frase revela una ambición que no depende únicamente de llegar a un lugar, sino de seguir descubriendo hasta dónde puede llevarla su música.
Madurar también significa tratarse con más cariño
En una industria que suele exigir resultados constantes, crecer puede confundirse con hacer más, llegar más lejos o demostrar que se está preparada para el siguiente paso. Para ELA, parte de la evolución ha ocurrido en un lugar menos visible: la forma en que se trata a sí misma.
Cuando comparó a la mujer que era al comienzo de su carrera con la artista que es hoy, prefirió hablar de evolución antes que de cambio. Reconoció que ha aprendido sobre amor propio, fortaleza y adultez, y que ahora intenta mirar la vida con más calma.
“Ahora me disfruto más las cosas, creo que intento saborearme con mis cinco sentidos y el sexto”, compartió.
Su reflexión se detiene en el valor de los momentos que no se repiten. Las experiencias cotidianas, las personas que la acompañan y las oportunidades que aparecen en el camino adquieren un significado distinto cuando se viven con plena conciencia de que forman parte de una historia irrepetible.
También hay una lección en el consejo que le daría a la ELA que recién comenzaba a soñar con una carrera en la música. No eligió una frase larga ni una fórmula para alcanzar el éxito. Su mensaje fue breve: “Ten fe y no tengas miedo. Y sigue”.
Tres ideas sencillas que, en el contexto de su recorrido, adquieren otro peso. Tener fe en el camino, atreverse a avanzar sin conocer todas las respuestas y continuar incluso cuando todavía queda mucho por aprender.
En el amor, no tener remedio también puede ser una forma de valentía
La conversación volvió al terreno sentimental cuando ELA habló de la posibilidad de enamorarse sin intentar controlar cada resultado. En una etapa de su vida en la que también está explorando canciones relacionadas con el amor, No Tengo Remedio adquiere un sentido que va más allá de una historia particular.
“Yo diría que No Tengo Remedio más que por el contenido, es porque no hay que tenerle miedo a sentir demasiado”, explicó.
La idea no consiste en ignorar los riesgos ni en negar que alguien puede hacernos daño. Se trata, más bien, de aceptar que sentir intensamente implica exponerse y que esa posibilidad no tiene por qué convertirse en una razón para cerrarse al amor.
Ela compartió una reflexión que aprendió de su abuela y que también escuchó de su novio:
“Enamorarse, darle el poder a alguien de hacerte daño y confiar que no lo haga”.
Es una de las declaraciones más significativas de la entrevista porque conecta su música con una manera de entender las relaciones. En vez de presentar la vulnerabilidad como una debilidad que debe esconderse, la reconoce como parte de la experiencia de amar. No hay garantías absolutas, pero sí una decisión personal: permitirse sentir sin vivir permanentemente a la defensiva.
Quizá por eso la evolución de Ela no consiste en dejar de escribir sobre el desamor, sino en ampliar la historia. Hay espacio para la tristeza, para la risa, para la incertidumbre y también para la posibilidad de construir un vínculo sano. El amor deja de ser únicamente aquello que inspira una canción cuando termina y se convierte en una experiencia que también merece ser contada mientras sucede.
Al cierre de la entrevista con ON LATINO, la conversación se trasladó a Canadá. ELA recibió un detalle relacionado con Toronto y compartió que conocer el país está en su lista de deseos. El momento abrió espacio para hablar de los latinos que viven lejos de sus países de origen y del papel que desempeñan al mantener viva su cultura.
Su mensaje fue directo y afectuoso: “Gracias por siempre cuidar nuestra cultura, no importa dónde estemos. Siempre nos encontramos en cualquier parte del mundo”.
La frase conecta con una realidad compartida por muchas comunidades latinoamericanas: la distancia geográfica no necesariamente debilita los vínculos con las raíces. La música, el idioma y las experiencias comunes pueden convertirse en puntos de encuentro, incluso cuando la vida lleva a las personas a construir su futuro en otro lugar.
Para una artista cuyas canciones parten de emociones personales y buscan encontrar eco en otras vidas, ese vínculo también tiene un significado especial. Una canción puede acompañar a alguien en una ruptura, recordarle una etapa de su juventud o hacerle sentir cerca de su hogar cuando está lejos.
Al final, el recorrido que Ela comparte en esta conversación no se limita a los premios, los escenarios o los planes que todavía quiere cumplir. También habla de aprender a reconocerse, de crecer sin perder de vista los sueños que dieron origen al camino y de aceptar que la vulnerabilidad puede ser parte de la fortaleza.
Su historia sigue escribiéndose, dentro y fuera de la música. Y si algo deja claro esta conversación es que, para Ela Taubert, todavía hay mucho por sentir, por descubrir y por compartir con quienes encuentran una parte de su propia historia en sus canciones.
Mira la entrevista completa de Ela Taubert en YouTube, en el canal de ON LATINO, y descubre más sobre la historia detrás de su música, sus nuevas etapas y la manera en que está viviendo este momento de su carrera.




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