Cero a cero que sacudió a Concacaf: Forge FC desafía a Tigres y reescribe su lugar en el mapa continental
- Juan Soto

- 4 feb
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No hubo goles en Hamilton. Pero hubo algo mucho más difícil de conseguir: respeto.
En una noche congelada, con el termómetro rozando los –10 grados Celsius, Forge FC no solo empató 0-0 ante Tigres UANL en la ida de la Concacaf Champions Cup 2026. Hizo historia. Se convirtió en el primer club de la Canadian Premier League en mantener su arco en cero en esta competencia, y lo hizo ante uno de los gigantes del fútbol mexicano y continental.
Para quien mire el resultado sin contexto, puede parecer un empate más. Para quien entienda jerarquías, presupuestos, historia y experiencia internacional, lo ocurrido en Hamilton fue un acto de rebeldía futbolística.
El contexto importa: cuando David no pide permiso
Forge llegaba a su cuarta participación consecutiva en el máximo torneo de clubes de Concacaf. Antes habían sido Cruz Azul, Chivas y Monterrey. Todas eliminaciones. Todas lecciones duras. Esta vez, el rival era Tigres UANL, campeón de Concacaf en 2020 y uno de los clubes más dominantes de la última década en México.
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Del otro lado, Tigres no vino de paseo. Alineó ocho titulares habituales, incluyendo a André-Pierre Gignac, leyenda viva del club, y a Marcelo Flores, joya ofensiva con futuro internacional aún en disputa. En el banco esperaba Ángel Correa, campeón del mundo en 2022.
La diferencia de rodaje también era evidente: Tigres ya había disputado partidos oficiales en Liga MX; Forge no competía oficialmente desde noviembre. En el papel, era un cruce desigual. En la cancha, no.
La pizarra de Smyrniotis: pragmatismo sin complejos
Bobby Smyrniotis entendió algo clave: este partido no se ganaba siendo valiente, sino siendo inteligente.
Forge saltó al campo con un esquema flexible que mutaba entre 3-4-1-2 y 5-4-1, con Rezart Rama y Ben Paton como carrileros largos, y Tristan Borges como falso nueve flotando entre líneas. No fue una apuesta conservadora; fue una apuesta estratégica.
La consigna era clara:
cerrar el carril central
empujar a Tigres a las bandas
defender en bloque
correr cuando el espacio apareciera
Durante los primeros diez minutos, Forge presionó alto, marcó territorio y luego replegó con orden quirúrgico.
Tigres tiene la pelota, Forge tiene el control emocional
Las estadísticas favorecieron a Tigres desde temprano: posesión superior al 70 % en el primer tiempo, más remates, más córners. Pero la posesión no siempre significa peligro.
Forge defendió ancho, con cinco hombres bien escalonados, obligando a Tigres a circular por fuera con Flores y Lainez. Los centros llegaban, pero no encontraban grietas. Cada intento por dentro era sofocado.
Y cuando el plan parecía romperse, apareció la gran figura de la noche.
Dimitry Bertaud: el debut que cambió la narrativa
El nombre propio del partido fue Dimitry Bertaud.
El arquero internacional con República Democrática del Congo, formado y consolidado en el Montpellier de la Ligue 1, jugó su primer partido oficial con Forge… tras apenas 10 días de entrenamientos.
Respondió como si llevara años ahí.
En el primer tiempo, le negó el gol a Gignac en al menos dos ocasiones, una de ellas con una reacción felina que levantó a todo el estadio. Luego, un disparo violento de Marcelo Flores encontró otra atajada de reflejos imposibles.
Bertaud cerró la noche con siete atajadas, varias de ellas de alto grado de dificultad. No fue solo técnica. Fue liderazgo, comunicación constante y lectura del juego.
Segundo tiempo: cuando Forge se atreve a creer
Con Gignac fuera del partido tras el descanso, muchos esperaban que Tigres apretara aún más. Ocurrió lo contrario.
Forge salió agresivo, adelantó líneas por momentos y generó sus mejores oportunidades del partido. Hoce Massunda estuvo cerca tras una gran corrida, Jevremović probó desde lejos y Rezart Rama tuvo el gol del triunfo con un cabezazo que pasó apenas por encima del travesaño.
Tigres respondió con jerarquía: el ingreso de Ángel Correa elevó el nivel ofensivo y, al minuto 69, Juan Brunetta marcó lo que parecía el 1-0. VAR mediante, el gol fue anulado por fuera de juego. Aviso serio.
Lejos de derrumbarse, Forge creció.
Empujó a sus carrileros, buscó superioridades y terminó el partido más cerca del gol que resignado al empate. Eso, ante Tigres, no es menor.
Un empate que dice mucho más que 0-0
Los números finales parecen crueles para Forge:
Remates: 20-9 para Tigres
Posesión: 68 % para Tigres
Pero el fútbol no se resume en Excel.
Forge fue disciplinado, valiente en los momentos justos y emocionalmente fuerte. Ejecutó su plan casi a la perfección. Tigres se fue frustrado. Forge, fortalecido.
No es casualidad que Kyle Bekker, capitán del equipo, pidiera calma tras el partido. Saben que lo más difícil viene ahora.
El Volcán espera… y la historia sigue abierta
La serie se definirá en Monterrey, en el Estadio Universitario, uno de los ambientes más hostiles del continente. El frío será reemplazado por calor, presión y ruido. Tigres será más agresivo. Forge tendrá menos margen de error.
Pero hay una verdad irrefutable:Forge ya demostró que Tigres no es intocable.
Un solo gol puede cambiar todo. Incluso un empate con goles podría ser suficiente. El “imposible” ya no suena tan absurdo.
Más allá del resultado
Este partido no fue solo un empate. Fue una declaración de crecimiento del fútbol canadiense, un recordatorio de que la brecha se puede cerrar con planificación, identidad y convicción.
Forge no ganó.Pero dejó de ser invitado.
Y en Concacaf, eso es el primer paso para hacer historia.



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